La polenta es un alimento del cual se derivan muchos platillos populares y tradicionales a lo largo y ancho del planeta, siendo su origen culinario Italia, donde constituye desde tiempos muy antiguos la polenta uno de sus platos más representativos en términos gastronómicos, de un aprecio inigualable por la versatilidad en la preparación de diferentes recetas culinarias, de un sabor y aroma que satisface los paladares de los más exigentes comensales, aspecto que le ha llevado a trascender fronteras y a ser muy conocida en todo el mundo.

Básicamente la polenta constituye un alimento envuelto en una receta sencilla pero muy nutritiva en modo de preparación general, hecha a base de harina, de beneficios incomparable para el organismo y el buen estado del cuerpo. Sin embargo, pese a dichas ventajas que como alimento representa para la salud, muchas personas no le consumen por el miedo al riesgo que esta deliciosa receta culinaria pueda representar en reflejo de una imagen estética saludable y bella.

Pues bien, si eres de las personas que cree que la polenta engorda, podrás estar tranquilo al consumirla, siempre y cuando no excedas en las cantidades necesarias para tu organismo, en tanto que aunque no representa un riesgo para tu figura, si lo es como cualquier otro alimento a la hora de consumirle en grandes cantidades o de manera exuberante y desordenada.

Algunos de los componentes nutricionales de la polenta

Las calorías y grasas que la polenta aporta en 4 onzas consumidas respectivamente son 103. Una porción tiene 13,5 gr de este macronutriente, o el 4,1 al 6 por ciento de los carbohidratos que necesitas en tu plan de comidas todos los días. No olvides que los carbohidratos no te engordan si en tu rutina diaria se incluye la actividad física, pues bien, estos componentes nutricionales refieren a energía, importante para la fuerza corporal y mental a la hora de desarrollar las diferentes actividades del día.

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